En una anaranjada tarde
de ladrillos refulgentes
tus palabras tejían colores
en mi tenue jardín
con hilos de luz y viento
y una melodía de dulces acordes.
Mientras despertaban las sombras
mire una vieja pared de ladrillos
avivarse como brasas
por un ocaso pintoresco
que también daba color a tus mejillas.
La noche buscaba abrirse paso
entre los árboles
apenas retenida por un trazo azul y naranja
que marcaba del horizonte el rumbo
a tus ojos bañados de luz.
Tu reposabas en mi frío regazo
con tus labios encendidos
como aquella vieja pared de ladrillos.
Tus palabras luminosas
revoloteaban con los pájaros
que buscaban refugio
entre las ondeantes ramas.
Posadas sobre la copa más alta
para ver morir el día
comenzaron a confundirse
con los sonidos de la noche
que ya arropaba aquella vieja pared
fría y olvidada...
y sigilosamente como tú
se posaron sobre mi para encender mi pecho
en una clara noche de alegrías, nostalgias y recuerdos.
con hilos de luz y viento
y una melodía de dulces acordes.
Mientras despertaban las sombras
mire una vieja pared de ladrillos
avivarse como brasas
por un ocaso pintoresco
que también daba color a tus mejillas.
La noche buscaba abrirse paso
entre los árboles
apenas retenida por un trazo azul y naranja
que marcaba del horizonte el rumbo
a tus ojos bañados de luz.
Tu reposabas en mi frío regazo
con tus labios encendidos
como aquella vieja pared de ladrillos.
Tus palabras luminosas
revoloteaban con los pájaros
que buscaban refugio
entre las ondeantes ramas.
Posadas sobre la copa más alta
para ver morir el día
comenzaron a confundirse
con los sonidos de la noche
que ya arropaba aquella vieja pared
fría y olvidada...
y sigilosamente como tú
se posaron sobre mi para encender mi pecho
en una clara noche de alegrías, nostalgias y recuerdos.
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