Sigo tratando de arreglar la
mesa
que remarca tu ausencia,
pero aún no recojo la manta.
El patio sigue lleno de hojas.
Los envases siguen vacíos.
El techo ahora gotea asfalto
vegetal,
y por supuesto,
aún llueve más adentro que afuera.
Nada anormal pues cada quien
sufre sus propias goteras…
adentro.
Solo que ahora se anega mi pecho
porque te fuiste mi viejo.
Y ya no canta la tierra al son de
tu rastrillar.
Ya no suena la música… ya no
estás.
Las voces se volvieron opacas
alrededor de una débil vela de
cumpleaños.
Tu potente voz de tenor se apagó.
Pero mientras una lágrima
recorra toda mi existencia
recorra toda mi existencia
yo te recordaré como todo lo bueno
que aquel muchacho travieso
pueda llegar a ser.
pueda llegar a ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario